La leyenda es más fuerte

Por Agustina Osorio //
Hay películas que trascienden por el tema que tratan, otras por haber marcado un cambio en la forma de hacer cine, otras por su éxito en la taquilla y otras porque marcaron una generación que supo transmitir el amor por esa película a las siguientes generaciones.
Es el caso de Esperando la carroza (Alejandro Doria, 1985) y Tango Feroz: la leyenda de Tanguito (Marcelo Piñeyro, 1993). En ambos casos, el director Mariano Frigerio, junto a Denise Urfeig, supieron registrar y transmitir el fenómeno de ambas películas a través de Carroceros (2021) y Leyenda Feroz (2023).
En la primera, rescatan el fanatismo de quienes rinden culto a Esperando la carroza a través de los diálogos, los tours a la casona y barrio donde se filmó, los videos reproduciendo las escenas y encuentros entre fanáticos/as; sumando a ello entrevistas a los protagonistas legendarios como Antonio Gasalla.
En Leyenda Feroz, la dupla de directores repasa la trascendencia que tuvo la película de Marcelo Piñeyro, Tango Feroz, sobre la vida del músico Tanguito. Una película que marcó para siempre a este director y a toda una generación que, en aquel momento buscaba enamorarse nuevamente del cine nacional.
Mariano Frigerio nació en Buenos Aires, estudió cine y ciencias de la comunicación; trabajó en televisión durante muchos años pero, sobre todo, en sus propias palabras con Efecto FAB, fue siempre muy cinéfilo del cine argentino; lo cual forma parte del origen de su interés por hacer documentales sobre este cine y su trascendencia en el público. “Cuando era chico no me perdía un solo estreno del cine argentino”, comenta y agrega “la experiencia que tuvimos con Carroceros fue muy linda y reafirmó que había un interés del público argentino por este tipo de películas, por eso arrancamos con el proyecto de Leyenda Feroz”.
Ante la pregunta sobre cuál es la importancia de hacer un documental que registre el fenómeno de otra película, Frigerio comenta que “en un momento en el que se dice que el cine argentino no importa y que la gente no lo ve, justo estrenamos una película que demuestra todo lo contrario. Un mega-éxito hecho por guionistas argentinos, actores argentinos. Surge el documental como respuesta a esa mentira que quieren armar sobre nuestro cine. Eso nos da mucho orgullo”.
“Hicimos un documental sobre un exitazo como fue Tango Feroz y mostramos cómo una película cambia la vida de las personas y como la cultura se mete. Para toda mi generación fue una película muy trascendental, que no pasó desapercibida y en el documental mostramos eso”, concluye.
En el Festival Audiovisual Bariloche – FAB – no sólo proyecta películas para todo el público, sino que ofrece actividades para estudiantes, realizadores/as y personas que tengan interés en introducirse en la producción audiovisual. “Para los pibes que hoy quieren hacer cine, hay un avance tecnológico y un alcance que está buenísimo y que es mucho más económico que lo que era en la época en la que se hizo Tango Feroz, donde se hacían 10 películas por año y hoy se hacen (o se hacían antes que cierren el INCAA) 200 películas argentinas por año”.
Al respecto, el director rescata el mensaje de aquella película, en tanto “un tipo como Marcelo Piñeyro que tenía una idea muy clara y que la defendió. La escribió en los 80s y fue para adelante, a pesar de los problemas económicos del país; pero siempre con las ganas de hacerla y superándose. Para los pibes hoy y, a todos nosotros, nos sirve esa experiencia que tuvo Piñeyro de avanzar sea como sea”, rescata Frigerio.
Sin embargo, el director no se queda con el esfuerzo individual sino que remarca la importancia de defender el INCAA, como un instrumento fundamental para los/as realizadores/as audiovisuales, sin el cual sería imposible hacer cine de calidad. “Es la única manera que tenemos de llegar, de hacer películas más chicas, sin primeros actores. De lo contrario, hoy queda todo muy librado a las grandes plataformas”.
Otra de las herramientas que rescata Mariano para la posibilidad de hacer cine en Argentina, es la existencia de festivales como el FAB. “Está buenísimo que haya festivales en general, para quienes tenemos películas porque cada vez hay menos ventanas y menos cines que estén disponibles para nosotros”, comenta y agrega “en los festivales pasa algo que está buenísimo que es juntarnos y poder ver otras películas de otros colegas y el público se acerca a ver esas películas nuestras, por eso estamos felices de participar del Festival Audiovisual Bariloche”.
No sorprende escuchar de este director que tiene su ojo puesto en el cine y la cinefilia del público argentino, que su próximo objetivo sea retratar el fenómeno y trascendencia de Nueve Reinas (Fabián Bielinsky, 2000). Ojalá podamos ver en pantalla grande este próximo documental que rescate otra de las leyendas de nuestra cultura nacional.
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